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El humor de Bergen es una variante especial del ingenio noruego. Imagina algo «tan seco como un flatbrød de hace una semana», contado con total seriedad mientras llueve a cántaros. No se trata de payasadas ruidosas ni de chistes exagerados. Es agudo, sarcástico, autocrítico y, a menudo, está envuelto en el denso y cantarín dialecto bergensk, que suena como si alguien estuviera haciendo gárgaras alegremente con grava.
¿Qué hace que el humor de Bergen sea único?
Los habitantes de Bergen son conocidos por ser ruidosos, orgullosos y de lengua rápida. Su humor se inclina en gran medida hacia:
- Expresión impasible: dicen las cosas más ridículas sin esbozar ni una sonrisa y luego te observan mientras intentas averiguar si hablan en serio.
- Sarcasmo sobre el tiempo: dado que llueve unos 300 días al año, es un tema inagotable. Por ejemplo: «Qué buen tiempo hace hoy, ¿eh?», dicho mientras se está bajo un aguacero.
- Autocrítica: se burlan de sí mismos y de su ciudad más que nadie. «¿Bergen? Preciosa cuando se ve».
- Juegos de palabras con el dialecto: el dialecto de Bergen tiene muchas palabras y expresiones únicas que a veces los propios noruegos no entienden, lo que da pie a ingeniosos juegos de palabras y bromas privadas.
Burlones discretos: una respuesta clásica de Bergen a un turista que se queja de la lluvia es «¿Eres nuevo por aquí, eh?», seguido de un sorbo de café fuerte y una historia sobre cómo salió el sol una vez en los años ochenta.
Es similar al humor seco británico o al sarcasmo estadounidense, pero con un toque nórdico acogedor y sin florituras. Los forasteros a menudo no lo captan al principio, ya que no hay carcajadas, solo un pequeño brillo en los ojos y, tal vez, una leve sonrisa burlona.
Algunos ejemplos rápidos del humor al estilo de Bergen:
— Tú dices: «Tío, está lloviendo otra vez…». Respuesta de Bergen: «¿Lloviendo? Esto es solo el cielo aclarándose la garganta». Espera a que empiece de verdad».
—Turista: ¡Estas colinas me están destrozando las piernas! Local: «Sí, aquí lo llamamos “día de pierna gratuita”. De nada».
Cuando llega uno de esos raros días soleados:
«Cuidado, no te acostumbres. El tiempo solo te está tomando el pelo antes de la próxima semana de lluvia horizontal».
A la gente de Bergen también le encanta burlarse de otras partes de Noruega (especialmente de Oslo), pero no dudan en volverse contra ellos mismos. Es algo amistoso, nunca malintencionado, y suele terminar con una invitación a tomar un café o un bollo de canela.
Si alguna vez visitas la ciudad, la mejor forma de experimentarlo es entablar una conversación en el mercado de pescado o en un pub local. Solo recuerda: si un habitante de Bergen dice algo que suena ligeramente insultante con total seriedad, probablemente esté bromeando. O quizá no. Esa es parte de la diversión.